Las moscas permitirán mejorar el diseño de las redes inalámbricas
Según
apunta una investigación llevada a cabo por la Universidad
estadounidense de Carnegie Mellon en Pittsburgh, el sistema nervioso de
la mosca podría ayudar a mejorar el diseño de las redes inalámbricas.
Los investigadores se han inspirado en la forma en la que la mosca
de la fruta organiza sus diminutas estructuras similares a los pelos
para sentir y escuchar el mundo para mejorar el diseño de aplicaciones
de computación distribuidas.
Las células del
sistema nervioso de la mosca se organizan de modo que un pequeño número
de ellas funcionen como líderes para proporcionar conexiones directas
con distintas células nerviosas. Los investigadores han desarrollado la
misma clase de esquema para redes informáticas distribuidas que
desarrollan tareas cotidianas como las búsquedas en internet o el
control de un avión
en vuelo. Pero el método que la evolución ha brindado al sistema
nervioso de la mosca para organizarse es mucho más simple y más
contundente que cualquiera de los elaborados por los humanos.
Los
investigadores utilizaron la información sobre las moscas de la fruta
para diseñar un algoritmo informático distribuido y descubrieron que
tiene cualidades que lo hacen particularmente adaptable a las redes en
las que el número y posición de los nodos no está completamente
establecido. Entre estas redes se incluyen los sensores sin cables,
como los del control ambiental, en las que los sensores están dispersos
en un lago o una vía de agua, o en sistemas para el control de grupos
de robots.
En el mundo de la computación, un
paso hacia la creación de sistemas distribuidos es encontrar un pequeño
grupo de procesadores que puedan utilizarse para comunicarse rápidamente
con el resto de procesadores de la red, lo que los teóricos denominan
un conjunto independiente máximo (CIM). Cada procesador en la red es un
líder, miembro del CIM, o está conectado a él, pero los líderes no están
interconectados.
Una organización similar se
produce en la mosca de la fruta, que utiliza diminutos bigotes para
detectar el mundo exterior. Cada bigote se desarrolla a partir de una
célula nerviosa, llamada precursor del órgano sensorial (POS), que
conecta con células nerviosas cercanas, pero que no con otros POS.
Durante
tres décadas los científicos se han preguntado sobre cómo los
procesadores en una red pueden elegir los miembros del CIM. Durante las
fases de larva y crisálida del desarrollo de la mosca, el sistema
nervioso utiliza un método probabilístico para seleccionar las células
que se convierten en POS.
En la mosca, sin
embargo, las células no tienen información sobre cómo están conectadas
entre sí. A medida que varias células se autoseleccionan como POS,
mandan señales químicas a las células cercanas que inhiben a estas
células de convertirse también en POS. Este proceso continúa hasta que
todas las células son o POS o vecinas a una POS y la mosca emerge del
estado de crisálida.
Según los investigadores,
en la mosca la probabilidad de que cualquier célula se autoseleccione
aumenta no como una función de conexiones, como en el algoritmo típico
de CIM para las redes informáticas, sino como una función de tiempo. El
método no requiere un conocimiento avanzado sobre cómo se organizan las
células. La comunicación entre las células es tan simple como puede ser.
Los
científicos crearon un algoritmo informático basado en el sistema de la
mosca y probaron que proporciona una solución rápida al problema del
CIM. En este sentido, los autores señalan que el tiempo de actuación era
ligeramente superior al de los métodos actuales pero que el método
biológico es eficiente y más robusto porque no requiere muchas
asunciones, lo que convierte a la solución aplicable en muchas más
aplicaciones.posted by Tecnologas @
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